Hay que decir que los Tupper están conviviendo con los de silicona, que en estos tiempos en que el uso del horno vuelve, sustituyen al papel y bandejas de aluminio. También destacan por su presencia los demás útiles y accesorios que algún vinieron acompañando a un nuevo inquilino, aunque nunca fueron reclamados.
Hay Tupper de todas las dimensiones. Debo reconocer que no son Tupper sino recipientes de plástico del IKEA, que se venden en grupos de varias medidas. Aunque desees sólo uno o dos tienes que quedarte con cinco o seis de volúmenes que raramente utilizarás. Todo vienen con su tapa respectiva, que guardo separadamente al recipiente, para que sean inocuos al siguiente uso.
El Tupper mejor empleado es el que pasa su vida más tiempo en el frigorífico, en el camino y vuelta del trabajo o de excursión. Vaya, que un Tupper que pase gran parte de su tiempo dentro del armario no tiene razón de existir. Para este grupo sería necesario buscar alguna otra función diferente a la de ocupar espacio, aunque siendo objeto como es, ocupar espacio es algo inherente a su ser.
diumenge, 20 de juny del 2010
Somos esclavos de nuestro orden
Mientras volvía de mi promenade matutina se me ocurrió que somos esclavos de nuestro orden.
Cuando no encontramos algo que hemos guardado sin poner atención, después nos cuesta encontrarlo. Los cul-de-sac llegan a estar a tope y en ese momento es importante tomarse el tiempo suficiente para ponerse a ordenar. Ordenar en base a encontrar las cosas de forma fácil, con mejor acceso y sin dudar.
En la cocina hay cada vez más trastos. Los Tupperware se han ganado terreno frente al resto de cacharros, en especial los de acero y los de aluminio (pocos). También nos rodeamos de objetos no necesarios que han entrado en la cocina acompañando a utensilios y robots que necesitábamos.
La Real Academia Española define orden como: "Colocación de las cosas en el lugar que les corresponde." Es por esta razón quizás que en el tema de cacharros de cocina con varias utilidades tener un orden presenta cierta complejidad.
Si un Tupper se encuentra en el armario, en su sitio, no hay problema. Cuando este está siendo utilizado, está en la nevera conteniendo algún producto, aquel lugar del armario tiene una alta probabilidad de ser utilizado y aquí es donde pueden venir los problemas: ubicaciones multiproducto.
Cuando no encontramos algo que hemos guardado sin poner atención, después nos cuesta encontrarlo. Los cul-de-sac llegan a estar a tope y en ese momento es importante tomarse el tiempo suficiente para ponerse a ordenar. Ordenar en base a encontrar las cosas de forma fácil, con mejor acceso y sin dudar.
En la cocina hay cada vez más trastos. Los Tupperware se han ganado terreno frente al resto de cacharros, en especial los de acero y los de aluminio (pocos). También nos rodeamos de objetos no necesarios que han entrado en la cocina acompañando a utensilios y robots que necesitábamos.
La Real Academia Española define orden como: "Colocación de las cosas en el lugar que les corresponde." Es por esta razón quizás que en el tema de cacharros de cocina con varias utilidades tener un orden presenta cierta complejidad.
Si un Tupper se encuentra en el armario, en su sitio, no hay problema. Cuando este está siendo utilizado, está en la nevera conteniendo algún producto, aquel lugar del armario tiene una alta probabilidad de ser utilizado y aquí es donde pueden venir los problemas: ubicaciones multiproducto.
Walter Piston
Ganador Premio Pulitzer 1960 por Séptima Sinfonía, habiendo sido ganador en 1948, también.
dissabte, 14 de novembre del 2009
por qué dodecaedro rómbico
En una visita al Cosmocaixa de Barcelona descubrí, en un rincón del museo, un estudio sobre la forma. Me encantó.
La exposición hacía un análisis de algunos objetos, seres o fenómenos físicos, cuyas propiedades se debían a su forma característica. A título de ejemplo: para el cono que penetra, un colmillo; para el hexágono que pavimenta, el caparazón de una tortuga; y para la espiral almacena, una cinta de cassette, etc.
Todos me llamaron mucho la atención, pero destacó el hexágono que pavimenta. Días después aún le daba vueltas al asunto. Creo que esta es la vertiente cultural más importante de los museos, no te dejan indiferente, sinó que son experiencias que se viven y se aprenden.
La exposición hacía un análisis de algunos objetos, seres o fenómenos físicos, cuyas propiedades se debían a su forma característica. A título de ejemplo: para el cono que penetra, un colmillo; para el hexágono que pavimenta, el caparazón de una tortuga; y para la espiral almacena, una cinta de cassette, etc.
Todos me llamaron mucho la atención, pero destacó el hexágono que pavimenta. Días después aún le daba vueltas al asunto. Creo que esta es la vertiente cultural más importante de los museos, no te dejan indiferente, sinó que son experiencias que se viven y se aprenden.
Pues bien, el razonamiento era el siguiente: al igual que la baldosa cuadrada es una forma muy extendida de pavimentación, de forma análoga tenía los cubos como una forma común de llenar el espacio. ¿Entonces, estableciendo un paralelismo entre cuadrado y cubo, dónde nos llevaría el hexágono?
A día de hoy, la red tiene respuesta a casi todo, pero las ganas y el placer de descubrir algo por uno mismo, hicieron que avanzara en el asunto por mi cuenta. Quizás por el currículum matemático que todos acumulamos gracias a la educación escolar, intuía que las caras que se formarían al comprimir esferas comprimibles del mismo tamaño, formarían superfícies de forma triangular. La primera forma que me vino a la cabeza era el tetraedro. Empecé a recortar papel para forma las piezas, almenos un par, para después poder pegar la caras, y ver así como se llenaba el espacio,... no funcionó. Las caras libres de los dos tetraedros pegados en su base (6 caras) no daban margen a llenar el espacio. La experiencia fue algo desoladora, lo dejé por algún tiempo.
Dicen que es bueno dejar los temas stand-by para que inconscientemente el subconsciente siga trabajando con las ideas. Cierto día volví a las andadas. Se me ocurrió que si pensaba en un cubo compuesto por seis pirámides cuyo vértice coincidiera en el centro del cubo, si esas pirámides tubieran una copia idéntica soportada sobre las caras del cubo y sus vértices opuestos a los del centro del cubo, entonces se generaba una pieza volumétrica regular. Ésta, además de contener un cubo en su interior, en cada cara contenía la sexta parte de un cubo que se apoyaría en la cara del primero. Se obtenía un dodecaedro rómbico (creación propia). Esto daba mucho de sí. EUREKA! había dado con la clave.
Todo esto en cierta medida se encuentra en la red, como el resultado del crucigrama del periódico de hoy, que está en el de mañana. La clave es que había llegado a esta conclusión por mi mismo, y eso es una experiencia personal muy satisfactoria.
El tema del teselado da mucho de si. Una vez llegada a la conclusión anterior me di la concesión personal de buscar por internet todo lo relativo a teselado (tessellation) en el plano y en el espacio, y ciertamente, el número de páginas al que hacen referencia es muy extenso. Llegados a este punto, uno empieza a descubrir que existen predecesores con mucho talento que en esta materia llegaron a profundizar mucho.
A día de hoy, la red tiene respuesta a casi todo, pero las ganas y el placer de descubrir algo por uno mismo, hicieron que avanzara en el asunto por mi cuenta. Quizás por el currículum matemático que todos acumulamos gracias a la educación escolar, intuía que las caras que se formarían al comprimir esferas comprimibles del mismo tamaño, formarían superfícies de forma triangular. La primera forma que me vino a la cabeza era el tetraedro. Empecé a recortar papel para forma las piezas, almenos un par, para después poder pegar la caras, y ver así como se llenaba el espacio,... no funcionó. Las caras libres de los dos tetraedros pegados en su base (6 caras) no daban margen a llenar el espacio. La experiencia fue algo desoladora, lo dejé por algún tiempo.
Dicen que es bueno dejar los temas stand-by para que inconscientemente el subconsciente siga trabajando con las ideas. Cierto día volví a las andadas. Se me ocurrió que si pensaba en un cubo compuesto por seis pirámides cuyo vértice coincidiera en el centro del cubo, si esas pirámides tubieran una copia idéntica soportada sobre las caras del cubo y sus vértices opuestos a los del centro del cubo, entonces se generaba una pieza volumétrica regular. Ésta, además de contener un cubo en su interior, en cada cara contenía la sexta parte de un cubo que se apoyaría en la cara del primero. Se obtenía un dodecaedro rómbico (creación propia). Esto daba mucho de sí. EUREKA! había dado con la clave.
Todo esto en cierta medida se encuentra en la red, como el resultado del crucigrama del periódico de hoy, que está en el de mañana. La clave es que había llegado a esta conclusión por mi mismo, y eso es una experiencia personal muy satisfactoria.
El tema del teselado da mucho de si. Una vez llegada a la conclusión anterior me di la concesión personal de buscar por internet todo lo relativo a teselado (tessellation) en el plano y en el espacio, y ciertamente, el número de páginas al que hacen referencia es muy extenso. Llegados a este punto, uno empieza a descubrir que existen predecesores con mucho talento que en esta materia llegaron a profundizar mucho.
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